El Ayuntamiento certificó el 87% del presupuesto en solo dos meses para intentar salvar la subvención europea ante la falta de previsión administrativa.
El proyecto de renaturalización del río Guadarrama a su paso por Collado Villalba, una de las obras estrella de la legislatura, se ha convertido en un laberinto de difícil salida financiera. El equipo de gobierno municipal, del PP, aprobó el pasado mes de enero una modificación de crédito extraordinaria de 400.000 euros para hacer frente a los costes derivados de la precipitación en las obras. Esta cantidad será pagada por los vecinos, ya que parte de la financiación europea se ha perdido por el incumplimiento de plazos.
La cronología del proyecto BioSOS revela una gestión marcada por los tiempos muertos. Pese a que la subvención de la Fundación Biodiversidad —procedente de los fondos NextGenerationEU— fue concedida en 2022, el Ayuntamiento tardó en poner en marcha la maquinaria y no dispuso de las autorizaciones de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) hasta mayo de 2025. Este retraso de tres años comprimió la ejecución de la obra civil en un margen de apenas unos meses, ya que la empresa adjudicataria, Acciona, no pudo desplegar la maquinaria en el cauce hasta octubre de 2025. Con el vencimiento del plazo de justificación fijado para el 31 de diciembre de 2025 a las 23:59 horas, el consistorio recurrió a una masiva certificación del 87% del gasto total en el último tramo del año, un movimiento que ha despertado las sospechas de los grupos de la oposición por la «imposibilidad material» de ejecutar tal volumen de trabajo en ese tiempo.
Las actuaciones en curso, que pretenden transformar el río en un corredor ecológico vivo, afectan a ocho tramos. En el Parque de las Bombas se trabaja en la confluencia con el arroyo de la Poveda para instalar pasarelas peatonales y áreas recreativas, mientras que en el tramo encauzado se procede a la sustitución de los elementos de hormigón por soluciones de bioingeniería. Sin embargo, al no haberse finalizado los trabajos antes del cierre del ejercicio, el municipio deberá ahora utilizar remanentes de tesorería para pagar la parte de la obra que ya no queda cubierta por Europa.
Esta situación de «asfixia presupuestaria» se ve agravada por la pérdida de otras subvenciones: 864.000 euros para la renovación del alumbrado LED, 625.358 euros para el sistema de alquiler de bicicletas y cerca de 167.000 euros destinados a servicios sociales que tuvieron que ser devueltos por el Ayuntamiento con intereses de demora al no haber sido ejecutados en plazo.







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